Confesiones, los RAE y las Creative Commons

Voy a comenzar este post haciendo una pequeña confesión: después de hacer mi primera publicación (este es la segunda) pensé en renunciar. Por eso no he posteado nada en dos semanas. No es la primera vez que me pasa. Nunca he contado y no recuerdo cuantas veces he fallado en levantar un blog, pero estoy seguro que el número ronda los trescientos veinte y cinco.

Pero no, he decidido no renunciar esta vez. ¿La razón? Simple. Que tengo ganas de volver a escribir y —aquí saco el cobre— que realmente no tengo mucho más que hacer. En estos momentos soy básicamente un nini. Hace unos meses terminé la maestría y me encuentro actualmente desempleado. Tengo algunas ocupaciones, tampoco soy un vago. Uno que otro proyecto en mano o en mente. Pero al final, la realidad es que tengo mucho tiempo en mis manos y he decidido usarlo en algo productivo. En este caso, escribir.

De paso, ya que decidí a no abandonar el blog, sintiéndome generoso conmigo mismo, me he otorgado el privilegio de tomar la segunda decisión de cambiar el tono con el cual les estaré escribiendo los  próximos meses. Leyendo mi primer post, además de aterrorizarme con mi escritura, me di cuenta que fui muy técnico, muy elaborado. Es normal, supongo. Tengo mucho tiempo sin escribir seriamente y, encima, aún no logro definir exactamente para quién estoy escribiendo: si a educadores, a profesores o a estudiantes. Que no se activen las alarmas, ni cunda el pánico, eso es algo que resolveré en los próximos meses, conforme el blog comienza a tomar forma.

Ya aprovechando la confesión, está la mesa servida para escribir rápido sobre uno de los movimientos educativos que más pasión e interés me evoca. Me refiero a la comunidad que impulsa las iniciativas con/sobre los Recursos Educativos Abiertos (REA), algunas veces llamados también Libres. Su nombre proviene de la adaptación del término anglosajón Open Educational Resources (OER).

Los REA, en palabras de la UNESCO, es cualquier bien digital —documento, audio, imagen, video, plataforma, software— cuya licencia es Abierta o que pertenece al dominio público.

Esta definición la verdad es muy escueta y no nos dice mucho. Para expandir en la definición, ofrezco una traducción propia de aquella presentada por el proyecto “OER Commons”, quiénes se dedican a crear y recolectar REAs y guiar a escuelas a introducirlas en su práctica educativa:

“Los Recursos Educativos Abiertos (REA) son materiales de enseñanza y aprendizaje que puedes utilizar y reutilizar sin ningún costo, y sin necesidad de pedir permiso. Al contrario de los recursos con copyright, los REA han sido creados por un individuo u organización que elige retener pocos, si algunos, derechos de autor”

Esto ya nos da un poco con que trabajar, tiene más carnita. Tal como lo leen, los REA son materiales que ustedes pueden usar sin costo y sin pedir permiso. Algunos están destinados a profesores o escuelas, tal es el caso de Moodle, una plataforma de la cual hablé en mi post pasado. La gran mayoría de los REA, sin embargo, no son grandes plataformas, sino documentos, presentaciones, infografías, podcasts y muchos otros materiales creados para ser compartidos. Muchos provienen de profesores como yo, o como el que les dio clase de Historia en el bachillerato, pero incluso estudiantes han creado guías de estudio que después deciden compartir con el mundo. Los RAE también pueden ser utilizados por quien sea: los profesores pueden usarlo como guía para planear una clase o un estudiante puede utilizar un gráfico en su presentación. Lo importante es que está allí, disponible en línea, y accesible para todo mundo… gratis!

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De Jonathasmello – Trabajo propio, CC BY 3.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=18483749

Si suena increíble, entonces entenderán mi pasión y mi interés. Ya dedicaré otro post para hablar con más detalle sobre la  comunidad que impulsa esta iniciativa, pero por ahora quiero limitarme a mencionar que el gran éxito del movimiento se debe a que el autor del trabajo siempre debe ser reconocido, incluso si no se entera que su material está siendo utilizado. De hecho, a eso se refiere el no pedir permiso. Uno utiliza el material con la única condición que se reconozca al creador. Este proceso ha sido simplificado gracias al surgimiento de licencias Abiertas (recuerdan la definición de la UNESCO?) como una manera legal de proteger este tipo de creaciones no lucrativas.

Las licencias Abiertas, entre la cual las más utilizadas son aquellas de Creative Commons, son una forma de registrar legalmente y bajo tu nombre el producto digital que tú hayas creado, pero otorgando derechos a la libre distribución del mismo. Existen siete niveles de licencia disponibles, desde el CC0 equivalente al dominio público —y dónde no es necesario si quiera atribuir al autor— hasta el BY-ND-NC, la licencia  más restrictiva, que exige la atribución y limita el uso y modificación del material.

De nuevo, no me extenderé en el tema ahora, estas son cosas de las que podría hablar horas. Lo importante es que este tipo de licencia ha creado una vía legal para distribuir fácilmente nuestro trabajo en línea sin temor a perder reconocimiento. En una profesión donde gran parte de nuestra labor consiste en crear este tipo de materiales —desde presentaciones hasta rúbricas de evaluación— tener acceso libre a ellos es una oportunidad preciada. Y la otra gran ventaja de los REA: que muchos de ellos pueden ser modificados, aumentados, mejorados por los profesores o alumnos que los utilizan. Esto difumina ya la diferencia entre usuario y creador, y permite al estudiante tener más control sobre los materiales con los que aprende. Una práctica maravillosa si queremos fomentar el pensamiento crítico y espíritu innovador.

Cada año, más escuelas adoptan a los REAs como su fuente de recursos digitales, añadiendo a su vez sus propios materiales educativos e incrementando el acervo existente. Afortunadamente, al igual que en otras iniciativas del Movimiento Abierto, una mayor cantidad de usuarios generalmente se traduce en mayor cantidad creadores, es un ciclo que se alimenta a si mismo.

En el mundo hispanohablante, este movimiento no ha tomado la fuerza que lo ha hecho en los países anglosajones. Esto no significa que no haya iniciativas interesantes, el Instituto Nacional de Tecnologías Educativas y de Formación del Profesorado (ITE), en España, ha iniciado una recolección de REAs en español en la plataforma proComún y la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) tiene un sitio donde ofrece RAEs producido por la institución y su profesorado.

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Graphic by Cable Green for OER Consortium

 

No me extiendo más. Si les interesó el tema, no duden en comentar (siempre respondo) ni en compartir.

Aquí abajo les dejo otros enlaces con más información en español sobre los RAE:

 

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